El espejo by Mavi Gomis











{5 mayo 2010}   II Seminario Internacional: Dra. Agnieszka Flisek

La UMH celebra entre hoy y mañana el II Seminario Internacional sobre Ryszard Kapusciski.

Antes de hablar de los ponentes que han hablado de sus experiencias con relación a este gran periodista, la polémica que ha suscitado la publicación de su biografía y las opiniones con los estudiantes de periodismo de dicha universidad, debemos conocer quién fue este personaje que ya ha pasado a la historia.

 Ryszard Kapuscinski, de nacionalidad polaca, es uno de los grandes periodistas de finales del siglo XX y comienzos del XXI, que ha merecido numerosos premios, entre ellos, el Príncipe de Asturias en Comunicación en el año 2003. El mérito de Kapuscinski, como también han respaldado los interventores en estas conferencias,  reside en hacer un periodismo que va más allá de los informes oficiales y de las simples notas de prensa; no es un periodismo de oficina, sino de obra. A Kapuscinski le interesaba más plasmar las actitudes del pueblo, de la gente del común y su naturaleza humana; aunque su máxima responde a una excelente narración y un gran respeto a la verdad en las historias que plasma.

Analizando en profundidad la obra que nos ocupa: “El emperador”, podemos afirmar desde la experiencia de personas que lo conocieron en vida, como es el caso de la Dra. Agnieszka Flisek, profesora de la Universidad de Varsovia y secretaria de Ryszard Kapuscinski entre 2003 y 2007, que “El emperador” no es un simple reportaje donde el autor sigue una lógica causal de los hechos, sino que ese reportaje evoca un poema con un coro de voces, los cortesanos, quienes sintieron como una catástrofe personal la caída de esa monarquía etíope.

 Aprovechando los conocimientos que nos ha transmitido Agnieszka podemos hablar del aspecto literario, y más concretamente del estilo narrativo de Ryszard Kapusciski y su obra “El emperador”. Para transmitir cómo surge este relato recurriré a una anécdota que ha citado la que fuera su secretaria. ¿Cuántas veces hemos escuchado el mito de “la página en blanco” de un periodista?. Pues en este caso a Ryszard Kapuscinski también necesitó esa inspiración: En 1975, Ryszard trabajaba para una agencia de noticias polaca y se trasladó a Etiopía para recabar información sobre el golpe de estado que allí se había producido para publicar un reportaje. Pero el problema que le surgió al escribirlo fue que no quería que éste fuera una historia más, sobre un golpe de estado más (porque según la génesis que resaltó en su obra todos los golpes de estado seguían el mismo guión). Lo que se propuso Ryszard entonces fue plasmar desde otro punto de vista esa esperanza de revolución del conflicto bélico. Necesitaba encontrar esa diferenciación; por ello empezó a buscar un nuevo estilo, una nueva manera de escribir, y lo más curioso fue, según palabras de Agnieszka, que Kapuscinski dio con una foto en la que Haile Selasie (el emperador de Etiopía) aparece con un perrito japonés, y ese detalle fue el punto de arranque, el verdadero inicio del movimiento narrativo del reportaje. 

 Secretaria de Kapuscinski

Una parte de sus textos (las obras maestras) no solo reproducen el contexto histórico, sino que sn capaces de codificar hasta las más profundas tensiones y situaciones de los personajes. Esto desnuda las conductas dominantes que permiten ver tanto las posibilidades de este tipo de sistemas como sus limitaciones. “El emperador es un gran ejemplo donde se plasma este tipo de relatos y uno de estos grandes textos”, afirma Agnieszka.

La esencia de este libro es su literariedad, que no es se refiere a  la ficción -como bien especifica -Agnieszka-, no inventa una fábula, pero sí que busca una poética y una forma que pueda signifar tanto lo concreto como lo abstracto. La peculiariedad de “El emperador” con respecto a otros textos  de Kapuscinski va en este sentido. “Nunca se quedaba satisfecho por el mero registro de los sucesos, la información no se reduce al hecho a secas, sino que introduce y transmite la atmósfera, el contexto o una reflexión”, resalta Agnieszka.

 La impresión que Agnieszka quiere introducir en nosotros es que Kapuscinski insiste en que en cada uno de sus temas nuevos, relacionados con otras culturas, se exige un cambio de estilo, una forma única mediante la cual otros métodos descriptivos resultarían artificiales. Debe crear la sensación de que lo descrito procede del interior de ese clima, esa cultura o esa situación particulares. “Quería que el libro tuviera una dimensión mas universal, en el modo en q los individuos participan en ese poder y como los desvirtúa, los deforma…” El libro se titula el emperador pero no va sobre el, va sobre los hombres del dictador que son quienes crean y perfeccionan el poder.

Por tanto, el retrato del tirano que surge del relato de los cortesanos no es tan importante como la imagen de la cortesanía misma. Puesto que son estos últimos los que construyen la estructura de dominación porque soportan y aceptan las humillaciones con tal de recibir la complacencia del emperador. Lo que denuncia pues Kapuscinski es el sistema de la cortesanía ideal que no ha dejado de existir; y volverá a salir cuando se necesite del silencio y la corrupción.

Advertisement


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

etcétera
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.